1 Corintios 3.9-15

Auxílio Homilético

09/09/1984

Prédica: 1 Coríntios 3.9-15
Autor: Eugênio Araya
Data Litúrgica: 12º Domingo despues de Trinidad
Data da Pregação: 09/09/1984
Proclamar Libertação - Volume: IX


I — El texto

V.9. Porque somos colaboradores con Dios; y ustedes son labranza de Dios, edificio de Dios. Colaboradores con Dios, SYNERGO, son personas que trabajan junto a. En este caso Pablo Io utiliza no porque trabajen juntos por los intereses de Dios, sino porque cooperan con un Dios que actua en y a través de sus enviados. Dios actua con su gracia externa y el hombre con su actividad externa. Esta acción se trata de demonstrar con ejemplos tomados de Ia agricultura y uno que es muy caro para Pablo: el edifício. Se habla del campo del Señor en que se trabaja, que se riega, se labra, se cuida para que produzca frutos. El ejemplo del edificio es usado por Pablo con referencia a Ia Iglesia (cf. Ef. 2,20-21; 1 Tim.3,5).

V.10: Conforme a la gracia que Dios me ha dado, yo como hábil arquitecto, coloque el cimiento, pero otro levanta el edificio. Continua desarrollando su metáfora del edificio. Al fundar Ia comunidad de Corinto puso como cimiento, como única base a Jesucristo. Ahora, los que han continuado con e! trabajo siguen edificando, pero basándose siempre en ese cimiento ya colocado.

V.11: Pero que ahora cada uno ponga atención a como construye. Los que siguen a Pablo en su tarea de proclamar el Evangelio deben de centrar su atención en esa base que tiene el edifício. Es posible que esta alusión a Ia base tenga que ver con ls.28,16: Como si el barro se considerara alfarero, como si Ia obra dijera del que Ia hizo: No me ha hecho, porque un cimiento diferente del ya puesto, que es Jesús el Mesías, nadie puede ponerlo.

V.12: Y sobre este cimiento edifica uno con plata, oro, piedras preciosas, madera, heno o paja.

V. 13: Y la obra de cada uno se verá por lo que es, pues el dia aquél la pondrá de manifiesto; porque ese dia amanecerá confuego y el fuego pondrá aprueba la calidad de la obra de cada uno. HËMERA el día. Es el día escatológico del Señor, cuando el Mesías volverá como o Juez victorioso (1 Tes.5,4); PYR, fuego. Pablo usa la metáfora del fuego que quema tomándolo de la escatologia judia, que purifica y que como en un incendio en una casa servirá para comprobar cual es el material que resiste a la prueba del fuego. Comúnmente encontramos en la Biblia que se hable del fuego describiendo el poder y la majestad del juicio divino.

V.14: Si la obra de uno resiste, recibirá su paga. Solo una obra que está bien hecha, o sea basándose en el cimiento vá a resistir y recibirá su salario.

V.15: Si se quema, la perderá; él si sadrá con vida, pero como quien escapa de un incendio. La obra del hombre que no este basada en el cimiento se perderá, pero no se pierde el que al construir coloco materiales que servían. El hombre se salvará, como un sobreviviente de un incendio.

II — Meditación

La primera lectura de este trozo me produce una seria preocupación. Primero, me parece que se trata de un juicio a Ias obras del hombre. Segundo, trato de hacer Ia discrimen legis et evangelii y casi no Io puedo hacer, todo me parece ley. A una vista rápida pareciera que diera Ia razón a Ia doctrina católica romana de Ia salvación por estas obras de Ia caridad que de acuerdo a Ia versión de Ia Vulgata dan forma a Ia fe. Tomado de Gal.5,6 sed fides, quae per charitatem operatur Io que permitia hablar de una fides charitate formata interpretándola que Ia fe sola no puede justificar. Y temo que con esta versión que yo pueda darle se cumpla Io que H.G.Gadamer dice en Wahrheit und Methode que Ia persona que interpreta un texto ya tiene ideas previas que necesariamente se plasman en su interpretación. Uno nunca puede liberarse de su prejuicio, de ese juicio prévio, sino que siempre su interpretación es una aplicación a Ia situación actual.

Pero creo que es válido aún Ia clave hermenêutica de buscar Ia proclamación de Ia gracia. Y está ella en el v.15.

Pablo le escribe a Ia comunidad de Corinto que él fundara. Está seguro de haber puesto el cimiento que corresponde (Cristo Jesús). Los que vienen después de él deberán seguir edificando en Ia comunidad y deben cuidar dei material que pondrán sobre ese cimiento. En el fondo ¿qué se va a predicar? ¿en qué va a consistir su predicación? Esa actuación vá a ser examinada posteriormente, en el Día del Señor. Si Ia predicación ha sido Ia correspondiente con el cimiento, sobrevivirá ai examen (el fuego); si no Io es, simplemente caerá quemada, hecha ceniza. Lo importante, y que se muestra Ia gracia, Ia misericórdia de Dios es que se quemará Ia obra, pero el que coloco esa matéria se salvará, saldrá con vida. No como un triunfador, sino como un damnificado de un incendio. Salvalo solamente por Ia pura misericórdia de Dios que Io ha librado.

Algunos teólogos católicos quieren ver en esto una base el purgatorio, pero cada dia es menos sostenibie entre los católicos romanos. El juicio de Dios parece ser más definitivo: hay salvación o no Ia hay. La acción del hombre — el material empleado es destruído totalmente, pero el hombre es salvado del fuego. ¿Por qué cuando su obra no vale? Simplemente por pura misericordia, por pura gracia.

III — Algunas consideraciones para la predicación

Este texto está tomado para ser predicado en el Domingo 12 después de Trinidad. El Evangelio de ese domingo (Mc.7,31 -37) trata de Ia curación del sordomudo hecha por Jesús. Y en este texto parece hablarnos de obras nuestras y no la fé que mueve a realizarlas.

Este sexto en si, parece no ser muy querido ni por los católicos ni por los protestantes. Se le menciona poco. No tiene bastante base para que los católicos puedan sostener Ia doctrina del purgatório, y parece habíar demasiado de Ias obras para que guste al protestante.

Pero, parece que Io que es necesario centrar en Ia predicación es Ia misericórdia de Dios que realmente sobrepesa todo entendimiento. Aqui el ministro, el hombre que construye en Ia Iglesia de Cristo se librará finalmente porque Dios Io salva aunque su obra perezca.

Un error serio podría ser el pasar por alto el material que se coloca en la construcción del edificio: Ia Iglesia. Pablo nos habla sin empacho que él como hábil arquitecto coloco el cimiento. Nosotros, el pueblo de Dios en marcha estamos usando diversos materiales en nuestro caminar juntos. La predicación debe estar bien basada, bien cimentada para poder seguir el camtno. Es necesario, por amor a Dios y a los nombres que van junto con nosotros en esta marcha al encuentro del Senor, de aportar Io mejor de nosotros.

Un equívoco bastante serio que existe en nuestras iglesias; os que ese predicar Io reducen simplemente a un hablar y no a un comportamiento integral. En nuestros países aún se habla que hay gente de iglesia que no se dedican unicamente al Evangelio como Io correspondería y se meten en cosas del mundo. Esa opiníón, es a mi parecer, un material que se coloca en Ia edificación y que no soportará Ia prueba del fuego. Un Evangelio que no se encarna en Ia realidad que Io rodea no es Evangelio, es ilusionismo, es gnosticismo, es herejía.

Actitudes de arteriesclerosis de Ia fe hace que el mensaje de salvación y de liberación llegue a ser rechazado. Una de Ias mayores vergüenzas de nuestro tiempo es que un hombre como Gandhi, que vivió en si Ias bienaventuranzas del Sermón del Monte y que sin lugar a duda ha sido Ilamado por Dios hijo suyo porque trabajó por Ia paz, y ha tenido a Dios por Rey porque eligió ser pobre, porque tuvo hambre y sed de Ia justicía de Dios y padeció por causa de ella, no haya sido un cristiano por causa de nosotros los cristianos.

Dios nos salva a pesar de nosotros. En nuestros sermones siempre hablamos de simul iustus et peccator, pero se nos olvida Ia tercera parte de Ia tríada: semper iustus, semper peccator, semper poenitents (siempre justo, siempre pecador, siempre arrepentido). Si nuestra predicación se basa simplemente en Ia justificación se puede convertir en un acto triunfalista. La crítica equivoca que nos hacen muchos cristianos: Si yo creyera que estoy salvado ya no me preocuparia. Si no me preocupara, movido por el amor de Dios, es que no estoy salvado. El amor de Cristo nos aprieta frente a Ia realidad que padece nuestro pueblo. Alli está también el error de ciertos pentecostales: Hasta ayer era pecador. Después Ia experiencia personal le mostrará que a pesar de Ia conversión no se puede cambiar esta naturaleza pecadora. Al otro extremo tenemos al semper peccator. Si el hombre se quedara en una actitud de ser solo pecador puede con facilidad caer en un fatalismo desesperante y no sentirse que Ia buena nueva es buena también para él. Es el tercer factor, el del arrepentimiento, que me permite aceptarme a pesar de mi mismo, sentirme incómodo por esta situación que no puedo dejar de vivir pero que a Ia vez trato de modificar en mi seguimiento obediente al Señor. Todos estamos Ilamados a edificar, a partir en esta obra de proclamar el Evangelio del Señor, de proclamar el Reino de Dios, no de edificar el Reino de Dios; nuestra colaboración con Dios está aqui en Ia tierra en Ia edificación de una sociedad más justa, más humana, más respetuosa de Dios, es decir del hombre, su criatura.

IV — Subsidios litúrgicos

1. Confesión de pecados: Señor nuestro, tu nos conoces mejor que nosotros mismos, sabes bien que grande es nuestro egoísmo, como nos creemos Io más importante del universo y muy pocas veces pensamos con seriedad en Ias necesidades de Ia gente que nos rodea. No siempre estamos muy dispuestos a sobrellevar las cargas de los demás aunque exijamos que Ileven Ias nuestras. Muéstranos el camino, danos tu luz para que arda en nosotros el fuego de tu amor y seamos verdaderamente seguidores de nuestro único Señor, Jesucristo. Amén.

2. Oración de colecta: Señor, tu nos pides que participemos contigo en el plan que tienes para los hombres. Somos debites y tontos, buscamos siempre lo equivocado. Pero sabemos que tu eres el camino, que tu eres Ia verdady que tu eres la vida. También sabemos que todo lo podemos con tu gracia. Danos tu gracia para que podamos ser herramientas útiles en tus manos y úsanos. Te Io pedimos en el nombre de Jesús. Amén.

3. En Ia oración general: Dios y Padre nuestro, somos débiles, mezquinos y cobardes pero tu eres fuerte, generoso, justo. Solo tu puedes cambiarnos. Danos a nosotros, tu pueblo que ame lo que tu nos pides que hagarnos y que cuidemos de proclamar tu Reino buscando solamente tu gloria.


Autor(a): Eugênio Araya
Âmbito: IECLB
Natureza do Domingo: Pentecostes
Perfil do Domingo: 13º Domingo após Pentecostes
Testamento: Novo / Livro: Coríntios I / Capitulo: 3 / Versículo Inicial: 9 / Versículo Final: 15
Título da publicação: Proclamar Libertação / Editora: Editora Sinodal / Ano: 1984 / Volume: 9
Natureza do Texto: Pregação/meditação
Perfil do Texto: Auxílio homilético
ID: 13436
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