Hebreos 12.18-24 - Hebreus 12.18-24

Auxílio Homilético

10/09/1995

Prédica: Hebreus 12.18-24
Leituras: Isaías 66.18-23 e Lucas 13.22-30
Autor: Ilo Utech
Data Litúrgica: 14º Domingo após Pentecostes
Data da Pregação: 10/09/1995
Proclamar Libertação - Volume: XX


1. Introducción

Por lo general, a Carta a los Hebreos es menos utilizada en los medios protestantes que las demás cartas. Sin dudas, hay diferencias marcadas en la terminologia y teología en relación a las cartas de Pablo. Lutero, refiriéndose a la Carta a los Hebreos, comento que la negativa de una segunda penitencia reflejaba cierta contradicción con el contenido de las cartas de Pablo, pero que, por lo demás, se trataba de una carta con sólidas bases evangélicas.

En la cristología, la Carta a los Hebreos enfatiza mucho la humanidad de la persona de Jesús. El título de sumo sacerdote atribuido a Jesús, es particular del autor de Hebreos. Jesús es el gran sumo sacerdote porque es superior a todos los sacerdotes que han habido anteriormente. El es superior a todos los ángeles, los profetas, a Moisés, al sacerdócio aarónico, etc. El nuevo pacto realizado por Jesús es superior a todos los sacrifícios y promesas que le antecedieron.

Los títulos atribuídos a Jesús y su remarcada superioridad responden al contexto histórico y a los destinatários de la carta. Se trata de una comunidad en donde se percibe el desánimo, parece ser que algunos querian abandonar la fe o volver a las prácticas religiosas del pasado. No hay que olvidar, que viven bajo el Império Romano y por supuesto, son atacados y perseguidos por este. El autor por su parte, quiere animar y orientar, en nombre de Cristo, a esta comunidad cristiana.

2. Reflexión a partir del texto

Nuestro texto contrapone dos tipos de acercamiento a Dios. La teofania narrada en los vv. 18-24, es de la experiência transmitida por Êxodo. Se trata de una experiência un tanto aterradora y espantosa. Al pueblo le causo gran impresión el descenso de Yavé al monte. El hablaba en médio de un fuerte ruido y temblor. Todas estas manifestaciones que rodearon la presencia de Yavé, provocaron gran temor en el pueblo, el cual prácticamente no podia soportar esta presencia divina.

Seguramente al oír la voz de Yavé, el pueblo pidió a Moisés que subiera al monte y que sirviera de intermediário entre Yavé y ellos (Ex 20.18-21). Las palabras del pueblo a Moisés indican que estaban dispuestos a obedecer las leyes de Dios, pero tenían temor al estar cerca de Dios. Moisés aclara, Yavé solo vino para tentar y probar al pueblo, para que este cumpliera los mandamienlos y practicara la justicia de Dios. Probablemente esa teofania aterradora tiene un propósito muy positivo: el de ayudar al pueblo a cumplir los mandamientos.

Los vv. 22-24 relatan una experiencia menos dramática y más acogedora. El escritor afirma que ellos se han acercado al monte Sión, a la ciudad del Dios vivo, la Jerusalén celestial (vs. 22). Sión es una palabra que puede tener más de un significado en las Escrituras. Algunas veces, se refiere al monte del templo, a toda Jerusalén como la morada de Dios (Sl 74.2; Is 8.18; Am 1.2); ciudad de Jerusalén en sentido literal y político (Sl 2.6; 9.11; 48.2). Así mismo, puede hacer mención de los habitantes de Jerusalén (Sl 97.8; Is 1.27; 33.5). En otras situacio nes, Sión es el nombre de la ciudad santa y del pueblo de Dios, según las profecias de un futuro glorioso (Is 4.3; 60.14; Zc 8.3).

En nuestro caso, el autor está relacionando Sión con la Jerusalén celestial, ciudad del Dios vivo. De modo que el acercamiento no está relacionado, tan estrechamente, a un lugar geográfico o una edificación, mas bien se trata de una nueva forma de vida, con nuevos valores, fundados por Cristo.

Del modo que acercarse a la Jerusalén celestial es participar de las promesas de Dios y de su reino. En esta Jerusalén celestial no hay persecución, dolor y martírio (así como los hay bajo el Império). Por supuesto que en la realidad objetiva esos males continúan existindo, pero por la fe se supera esa realidad. Cristo abrió la puerta de esa nueva realidad/la ciudad celestial; ahí gobierna el Dios vivo, el Cristo resucitado. Por eso la comunidad puede alegrarse y animarse porque hay esperanzas.

Algunas interpretaciones identifican la Jerusalén celestial con la Iglesia; nos parece aceptable siempre y cuando la Iglesia realmente es el espacio/la comunidad de fe que se nutre de Cristo y busca irradiar su amor hacia los demás. Hacia esa interpretación también apunta el v. 23: la congregación de los primogénitos; se trata de una alusión a los primeros bautizados, los cuales son los fundadores y primeros habitantes de esta ciudad celestial, la cual tiene sus puertas abiertas para todos los que tienen fe y están en disposición de cargar la cruz cuando sea necesario.

El v. 24 dice: Se han acercado a Jesús, que realizo el nuevo pacto y a la sangre con que hemos sido purificados... Mientras que el sumo sacerdote en el AT ofrecía animales y entraba al santuário con sangre ajena de animales, Jesús se ofreció a si mismo derramando su propia sangre. Por eso el autor de Hebreos puede calificar a Jesús como el único sumo sacerdote, porque fue Dios mismo que lo nombró (5.5). Jesús es al mismo tiempo el sumo sacerdote y la ofrenda; solamente con Jesús se realiza esta síntesis. De modo que es la sangre de Cristo y no la nuestra la que nos purifica. O sea, es la cruz de Cristo la que salva y no la nuestra. Por supuesto que en la Eucaristia, el pacto de Cristo siempre de nuevo se reanuda y por lo tanto, nos hace copartícipes de Jesús por el trabajo de su reino aqui en el mundo.

El v. 24 termina diciendo: esta sangre habla mejor que la de Abel. Mientras que la sangre de Abel clama por venganza, la sangre de Jesús nos trae el perdón (Jesús hasta perdona a sus verdugos...). Jesús no quiere destruir el enemigo, sino la injusticia; no quiere destruir al explotador, sino la explotación. La sangre de Jesús habla mejor que la de Abel porque no quiere venganza, sino destruir y eliminar Ias causas que producen la muerte.

3. Mensaje

Analizando los tres textos previstos para este dia, podemos ver algunos elementos comunes y que se complementan. Claro está que la salvación y los escogidos de Dios no dependen de la tradición religiosa, raza o sexo, sino de la fe y de la práctica del amor.

En Is 66.18-21, Dios dice claramente que entre sus invitados habrá gente de todas las naciones. En v. 21, Yavé misrno elegirá a algunos de ellos para que sean sacerdotes y levitas; hay que imaginarse paganos con funciones especí¬ficas en el templo de Jerusalén. Como algún católico comentaba, el abrir la posibilidad del sacerdócio para extranjeros en Isaias equivale a lo mismo hoy dia, el abrir la ordenación sacerdotal para mujeres. Dios lo que quiere son personas que estén a su servicio, al servicio de su reino.

La lectura del evangelio prevista para este dia es conocida como La puerta angosta, Lc 13.22-30. Los que se quedarán afuera de la casa son justamente los que estaban seguros de entrar: ' 'Hemos comido y bebido contigo, hasta enseñastes en nuestras calles.'' (V. 26.) Los que van a entrar a la casa son los que menos se esperaba, gente de los cuatro puntos cardinales (v. 29; similar a Is 66.18-23). Lo que nos trata de decir este texto es que el simple hecho de conocer los mandamientos, participar de las actividades promovidas por la congregación, ir al culto dominical, hacer algunas buenas obras no es critério para entrar en el Reino. Los herederos del Reino están marcados por la cruz, por el servicio a la justicia en el mundo.

En nuestro texto de Hebreos esta comunión con Dios se expresa por médio del verbo acercarse. Ustedes por el contrario se acercaron es una acción que implica la acción de nosotros. Sin duda, el Espíritu Santo es el que motiva. Pero acercarse es un movimiento que necesita una opción y decisión. Nadie está obligado a permanecer cerca de la Jerusalén celestial; esta es una realidad que Dios proporciona, o sea, por médio del Bautismo Dios vino a nosotros. Pero cuando estamos cerca, junto a Dios, nos involucramos con su proyecto y estare-mos a su servicio.

El acercarse y aceptar por fe ese nuevo pacto que hizo Jesús, implica compromiso por nuestra parte; tenemos que responder con la práctica del amor. La le siempre vá de la mano con el amor. Lutero nos explica esto con el ejemplo del fuego. El fuego produce a la vez luz y calor. No hay fuego que produzca solo luz, pero no calor. Igual es con la fe. Cuando el Espíritu Santo nos infunde la fe, a la vez ya está el amor en nosotros. La misma fe nos da ganas a hacer lo bueno, nos impulsa hacia las obras de justicia.

4. Subsídios litúrgicos

Confesión de pecados: Misericordioso Dios, estamos aqui, ante tu presencia, para pedirte perdón. Tu conoces nuestros problemas y nuestras debilidades mejor que nosostros mismos. Cuantas veces cerramos la puerta a nuestros hermanos; no queremos ver sus necesidades y su dolor. Con todas estas actitudes nos alejamos de ti. Otras veces pensamos que por haber hecho un gesto de solidaridad ya hemos conquistado tu gracia y nos olvidamos que fue tu Hijo Jesucristo que abrió las puertas del Reino a nosotros con su muerte en la cruz y que nadie puede comprar tu gracia y tu perdón. Solo tu amor puede acercamos a ti y a tu reino. Por todo queremos pedirte que tengas piedad de nosotros.

Oración de colecta: Dios, nuestro Señor, así como libraste a tu pueblo de la esclavitud, así también perdonas a nosotros. Hoy te damos gradas por tu perdón, el cual nos anima y fortalece; porque nos hace sentir que no estamos solos, sino que tu caminas a nuestro lado. Y ahora te pedimos, Señor, abre nuestras mentes y corazones para oír tu palabra y que esta oriente nuestras vidas y que tu Espíritu Santo permanezca con todos nosotros. Amén.

Oración final — alternativas: Para la oración final sugiero involucrar personas de la comunidad (algunas pueden ser contactadas durante la semana para eso). Algunas pueden dar gracias por algo: ..., un(a) niño(a) que nació, un nuevo miembro de la comunidad; por Jesucristo, que abrió las puertas del Reino. Otros pueden hacer peticiones concretas: por fulano(a) que está enfermo(a), por los niños de la calle, por la superación de nuestro individualismo. Después de cada petición la comunidad contesta: Te lo pedimos, Señor. En caso de agradecimiento: Te damos gracias, Señor.

5. Bibliografia

LOHSE, Eduard. Introducción al Nuevo Testamento. Madrid, Cristiandad, 1986. p. 204-211.
PIXLEY, Jorge. Exodo, uma Lectura Evangélica y Popular. México, Casa Unida de Publicaciones, 1983. p. 174-199.
WILTON, Nelson, ed. Diccionario de la Bíblia. México, Caribe, 1974.


Autor(a): Ilo Utech
Âmbito: IECLB
Natureza do Domingo: Pentecostes
Perfil do Domingo: 14º Domingo após Pentecostes
Testamento: Novo / Livro: Hebreus / Capitulo: 12 / Versículo Inicial: 18 / Versículo Final: 24
Título da publicação: Proclamar Libertação / Editora: Editora Sinodal / Ano: 1994 / Volume: 20
Natureza do Texto: Pregação/meditação
Perfil do Texto: Auxílio homilético
ID: 17727
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