Isaías 11.1-9 (10-11)

Auxílio Homilético

25/12/1988

Prédica: Isaías 11.1-9 (10-11)
Autor: Juan Pedro Schaad
Data Litúrgica: Dia de Natal
Data da Pregação: 25/12/1988
Proclamar Libertação - Volume: XIV


I — A modo de introducción

Confieso que no hice el trabajo exegético de rigor y voy a fundamentarlo. Estoy trabajando más de 8 anos en medio de un pueblo sufrido, maltratado, marginalizado y explotado, como me dijera un colega del Brasil: con la resaca de nuestras comunidades. Estos años me han desviado un poco la vista de los libros hacia la gente con sus problemas existenciales y me permiten ver cosas que no veo en ningún pasaje exegético y también formular preguntas simples, que la gente simple se hace frente a textos como el que tenemos para esta navidad. No quiero con esto desmerecer todo el trabajo científico, que ya está hecho y que es necesario, pero quiero compartir mi estilo actual con ustedes.

Entiendo que PROCLAMAR LIBERTAÇÃO pretende ser una ayuda para motivar a pastores y predicadores a compartir experiências de vida con un Dios que se acerca, que ve, que siente y que desafia a su pueblo para ser una señal para los pueblos (Is 11.10b).

Agrego los versículos 10 y 11 porque ayudan a responder las preguntas al texto.

II — Algunas preguntas al texto

V. 1: (V. PL XIII, p. 134),¿Quién es ese tronco de Isaí? ¿Todo el pueblo? ¿Só lamente los gobernantes? ¿Se referirá a los antecesores del imperialista David?

¿ Qué es ese retono? ¿Es lo mismo con fuerzas nuevas? ¿Es algo totalmente nuevo? o ¿Es una mezcla de nuevo y viejo?

V. 2: Ese espíritu del Senor se refiere: ¿a una sola persona, como Moisés y otros? ¿está destinado para todo el pueblo? Dependerá de como respondemos las preguntas del versículo anterior.

Lo que ese espíritu concede parece claro, por lo menos en la teoria: ? Donde se encontro alguna vez esa sabiduría, esa inteligencia, esa prudencia, esa fuerza, conocimiento y temor de Dios? (jJesús!) Eso no vale. Es muy simple y rápido. En el ano 736 a. C. no se penso todavia en él así como lo podemos hacer nosotros hoy. Si: ¿donde y cuando se vió en la vida real todas esas cosas juntas?

V. 3: (Idem) Sigue medio paresido con el anterior: ¿Cómo es posible juzgar sin tomar en cuenta las apariencias? , sin escuchar los rumores, los testimonios? ¿Quién determina si lo que nos dicen son rumores o verdades? ¿Hay alguien que puede tener esa capacidad? ¿ No se crearon acaso un montón de leyes para evitar los rumores? pero, son las leyes siempre justas? o apenas podemos decir que la justicia es subjetiva y las leyes objetivas?

V. 4: (Idem) Juzgará con justicia a los débiles y defenderá los derechos de los pobres del pais ¡Qué lindo sueno esto!

Una sola pregunta ¿Cuando? No! Vamos hacer otras más. ¿Será apenas un sueno? ¿Serán palabras de condena y juicio?

V. 7-11: ¿Es un sueno? ¿Es un deseo que no se cumple nunca? ¿Es una esperanza? ¿Una meta por la cual hay que luchar? ¿Algo que vá a caer del cielo? ¿Algo que acontecerá después de la muerte? Esto último no puede ser porque los hebreos no tenían esa separación, ni conocían Ia resurrección. ¿Cuando llegará ese conocimiento de Dios?

Ill — Algunas respuestas tentativas

Si el profeta dice todo o que leemos en 11.1-1 es porque mirando un poco se dio cuenta que todo eso está faltando. Y eso es lo fundamental. Lo demás es secundário. El profeta ve injusticia, imprudencia, opresión, leyes que se tuercen, juicios que se basan en falsos testimonios, desconocimiento de Dios, peleas, discórdias y quiere, en el nombre de Dios, que eso no sea siempre así.

Los sufridos y pobres de la tierra saben hoy mejor que nunca que Dios los ha elegido para hacer con ellos un pueblo donde reina la justicia y el amor y fidelidad a Dios. Saben que con ellos quiere hacer historia. Saben que ellos deben ser una señal para los pueblos (11.10). Eso fue el propósito con Moisés, los jueces y los profetas. Y ahora, en los dias de Isaias, con los grandes reyes se quebro ese propósito de Dios. El tronco podemos entenderlo muy bien como todo el pueblo elegido, los pobres de la tierra. El tronco tubo que ser cortado por no corresponder al propósito de Dios, los reyes en lugar de ser servidores fueron más bién ambiciosos del poder y la dominación de su propio pueblo como de los demás. Pero la raiz, que es el pueblo simple, tiene aún memória histórica. La raiz tiene el jugo, la esencia de su ser como pueblo elegido para ser testimonio para otros.

El profeta espera que Dios haga algo: que corte el árbol, pero que no destruya la espécie. Desea profundamente que vuelva a brotar un árbol, un pueblo, de acuerdo a lo planeado en principio por Dios (Is 11.10-11). El profeta no sabe, cuándo, ni donde. Apenas ve lo que está mal, lo que se desvio y tiene esperanza. Todo está puesto de cabeza y espera que Dios cambie eso.

IV — Algunos impulsos para Ia celebración

El cántico de Maria en Lc 2.46-55 expresa deseos similares a los de Isaias. Podemos sin duda alguna decir que Jesus, en su vida y con sus concecuencias, cumplió ambos sueños. En su persona se reunieron todos los anhelos, los deseos. En él Dios mismo vino para mostrar que vale la pena comprometerse con él en la permanente búsqueda de lo que tanto Isaías como Maria expresaron. Vale la pena dedicar su trabajo, su vida para adherirse al plan original de Dios para ser un pueblo que otros envidian por su forma de vivir.

Leyendo el texto, sin pensar que está en la Bíblia, suena a un lindo discurso político antes de las elecciones. Personalmente escuché vários de ellos, pronunciados por políticos brasileros que recorrian nuestras colónias prometiendo cosas parecidas a las que menciona Isaías. Una vez en el gobierno, ni se acordaron que tienen hermanos, compatriotas en un pais vecino. Ni le interesa saber que para ellos no había lugar, como dijera uno de los evangelistas, en su propia tierra.

El discurso de Isaías no puede separarse de lo político-social. Los pobres de la tierra los teremos entre nosotros y lo más trágico es que los tenemos en nuestras propias parroquias y no queremos ver su situación de miséria, marginación.

Tenemos todo un sistema de cuotas, de ser y practicar nuestra fe que va dejando de lado cada vez más de aquellos que Jesus vino a compartir de cerca su vida.

La pregunta básica y más difícil, porque nos toca como predicadores, es: ¿Hasta donde debe llegar nuestra radicalidad en navidad? ¿Donde está nuestro compromiso personal preferencial con los pobres, al estilo de Jesus? ¿Podemos hacerlo viviendo en hermosas casas y con infraestructuras que los pobres jamás podrán mantener?

El desafio de navidad es grande, Dios entre nosotros. Pero. . . el Dios de los pobres. . . La otra pregunta es, ¿hasta donde nuestros miembros, que tal vez vienen cada domingo a los cultos, pueden articular esta terrible tensión de la cual también son víctimas?

Es claro, navidad es más que una buena cena en familia. . .

V — Ayudas litúrgicas

Confesión: Nuestra confesión hoy, Señor, es un poco diferente a las demás veces. Es diferente porque tu en realidad hoy no nos estás pidiendo nada. No nos pones ninguna condición. Así como los pastores y todos los que fueron a visitarte en la noche y a la mañana siguiente lo hicieron con corazón lleno de alegria, aceptándote simplemente como aquél que ya hacía mucho tiempo estaban esperando, así también nosotros hoy queremos celebrar nuestro encuentro contigo. Danos un corazón alegre y sencillo para compartir aqui, con los hermanos y, luego cuándo nos retiramos, con todos los que nos encontramos, la alegria de contarte entre nosotros. En todo caso, perdónanos si todavia no podemos hacernos tan simples como los pobres de la tierra, como los pastores que se alegraron. No nos tomes en cuenta si creemos que podemos arreglarnos sin tu presencia. Dios, ten piedad de nosotros. . .

Colecta: Oh, Señor, cuántas personas esperan tu presencia activa entre nosotros; cuantos pueblos esperan tu paz y tu justicia; cuántas personas ya no pueden arreglarse solas en la vida. Haz que nuestro encuentro de hoy, que tu Palabra se transforme en una señal viva de tu presencia entre los más humildes de los humildes. Ayuda a que salgamos preparados para dar testimonio vivo de tu esperanza, de tu amor y de tu paz. Amen.

Oración general: Señor, gracias por tu mensaje. Nos ayuda a descubrir juntos que vale la pena compartir juntos nuestros sueños de un mundo mejor. Vale la pena luchar junto contigo. Gracias porque también nosotros tenemos el privilegio de recordar aqui, hoy, el nacimiento de Jesús, nuestro hermano.

Que todo esto no nos sirva solamente para hoy, sino que sea alimento para muchos dias. Tal vez para cambiar la orientación de nuestra vida. Ayúdanos sobre todo a ser sinceros, a compartir lo que sentimos, lo que pensamos y lo que nos gusta y no nos gusta de este mundo en el que vi vimos.

Anímanos a compartir lo que somos y tenemos con los pobres, humildes y marginados de hoy y descubrir que con ellos tu presencia se hace bien concreta y real. Que caminemos junto contigo los pasos que debemos dar (mencionar cosas bien concretas).

Acompana a las famílias que están enemistadas, a los que no pueden celebrar juntos esta navidad (enfermos, encarcelados, que tienen que trabajar. . .)

Que la paz y justicia que viniste a traer a todos los que tienen buena vohintad, toque especialmente a aquellos que se han alejado de ti: a los que creen que se pueden arreglar solos en la vida; a los que nos gobiernan, para que la paz que buscan sea una paz basada en la justicia y la libertad y el reencuentro entre todos los que viven bajo su gobierno. (Otras peticiones concretas. Momento de silencio. Padrenuestro, dando la mano como señal de solidaridad y unión).


Autor(a): Juan Pedro Schaad
Âmbito: IECLB
Natureza do Domingo: Natal
Perfil do Domingo: Dia de Natal
Testamento: Antigo / Livro: Isaías / Capitulo: 11 / Versículo Inicial: 1 / Versículo Final: 9
Título da publicação: Proclamar Libertação / Editora: Editora Sinodal / Ano: 1988 / Volume: 14
Natureza do Texto: Pregação/meditação
Perfil do Texto: Auxílio homilético
ID: 17931
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