Juan 3.14-21 - João 3.14-21

02/04/2000

Prédica: João 3.14-21
Leituras: Números 21.4-9 e Efésios 2.4-9
Autor: René Krüger
Data Litúrgica: 4° Domingo da Quaresma
Data da Pregação: 02/04/2000
Proclamar Libertação - Volume: XXV
Tema: Quaresma


1. Introducción literária

Este texto ya fue tratado en Proclamar Libertação, vol. XIX, 1993. Recomiendo la lectura del auxilio, ya que contiene muchos detalles exegéticos y una extensa propuesta para la celebración litúrgica.

Entre todos los versículos bíblicos, Jn 3,16 es con seguridad el más conocido, pues según una opinión muy generalizada, sintetiza todo el mensaje salvífico cristiano. Precisamente esa fama constituye un serio problema para la adecuada comprensión del texto. Cuanto más creemos conocer un texto, menos nos preocupamos por estudiarlo. De manera que debemos hacer un esfuerzo especial por descubrir alguna luz adicional en estas palabras tan conocidas.

El texto propuesto pertenece a la conversación de Jesus con Nicodemo, el representante de los sábios y ortodoxos intérpretes judios de la Escritura. Con ayuda de este diálogo, el evangelista desarrolla el tema central de su obra: el milagro de la venida delEnviado de Dios, que posibilita el nuevo nacimiento como iniciación a la vida eterna. El Enviado — el nuevo nacimiento — la vida eterna: he aqui el contenido central del Evangelio.

En el capítulo 4 hay otro diálogo más de Jesus, pero ya no con un representante de la interpretación meticulosa de la ley, sino con una mujer samaritana, que por cierto es representante de una postura heterodoxa y con fama de semipagana. Ambos diálogos de Jesus tienen por meta llevar a los interlocutores (ortodoxos y heterodoxos) y, a través de ellos, a las personas que leen el Evangelio, a la fé y a la confesión en Jesucristo, pues solo así pueden obtener el don de la vida eterna.

Dentro del capítulo 3, los vs. 14-21 constituyen la segunda parte del diálogo con Nicodemo. Se componen de vários fragmentos, presentados en parte como dichos directos de Jesus y en parte como afirmaciones de la fé cristiana, las cuales suenan como evidentes comentários redaccionales. Aqui habla, pues, el evangelista como portavoz y a la vez orientador de la fe comunitária. El objettivo central de nuestro texto consiste en presentar de manera resumida el significado salvífico de la persona y de la obra de Jesus.

2. Consideraciones exegéticas

La delimitación propuesta aparentemente no es muy feliz. Los vs. 14-15 parecen pertenecer a lo anterior; y el v. 16 marca claramente el comienzo de otra unidad. Por su parte, la segunda mitad del v. 16 es una repetición del v. 15. A nivel de crítica literária, la unidad en realidad ya comienza con el v. 11 b. Algunos exegetas fijan el comienzo incluso en el v. 9; otros, en el v. 13.

La historia de la serpiente de bronce de Números 21,4-9 es Ia entrada exegética al texto juanino. Esto es más que una mera referencia al tema generador por excelência de la fé y la teologia de Israel, o sea, el Êxodo. Es una relectura del relato de la serpiente en clave tipológica. De esta manera, se establece un puente entre la temática subyacente de la liberación del Êxodo y la obra salvífica de Jesus. A partir del empleo de la imagen de la serpiente levantada en alto y jugando con el doble significado de exaltar o levantar, Juan puede presentar la muerte de Jesus como exaltación (lo que también queda expresado en la frase de Jesus en la cruz: Todo se ha cumplido) y como regreso al Padre (cf. también Jn 8,28; 12-32-34; 13,1; 17,11).

A partir de allí, Juan resalta enfaticamente el valor de la fé en Jesucristo. El creer es la respuesta humana dada con toda la persona, con la mente y el corazón, a la obra salvífica de Dios a través de Jesucristo. El acto mismo de creer, y más aún, la actitud de fé, implica salvación.

Cómo es que la persona creyente recibe la vida eterna al fijarse en el Hijo del hombre clavado en la cruz? El v. 16 da la respuesta. La acción salvífica, realizada en la crucifixión-elevación del Hijo del hombre, tiene su origen en el amor de Dios, que hizo aun lo imposible para salvar a sus hijas e hijos: entrego a su propio Hijo.

El tan mentado v. 16 contiene dos temas que no tienen paralelos en el Evangelio de Juan: el amor de Dios al mundo, y el dar alHijo. Como tal, el dicho tiene las características de una fórmula prejuanina, proveniente de círculos que pregonaban el amor del Padre al cosmos. Pablo mismo emplea expresiones similares en Romanos 4,25; 5,8; 8,32; Gálatas 1,4 y 2,20. Sea como fuere, el v. 16 expresa con su formulación tan peculiar el tema fundamental del Evangelio: la venida del Revelador, concebida como oferta de salvación para el mundo. Nótese que el mundo no es un mero escenario para el amor de Dios, sino que es directamente objeto del amor de Dios y sujeto de la acción de creer (y, como su anverso, sujeto de la acción de no creer o rechazar).

Con un lenguaje sumamente denso, el texto presenta el milagro fundamental en el que se basa la fé: la venida del Salvador del mundo. Los demas milagros son apenas senales y referencias que remiten a ese milagro fundamental. Pero solo la persona que nace de nuevo puede ver ese milagro. La nueva existência no se basa en ritos, apropiaciones visibles o garantias materiales, sino solo en la aceptación y en el creer en el anuncio que da testimonio del Enviado.

La vida es el don por excelência. La vida dada por Dios no termina con los limites naturales que tiene la existência humana. Por eso, la vida concedida por Dios es calificada como vida eterna. Esta vida se obtiene, ya desde ahora, por la fé en Jesucristo (cf. también Jn 3,36; -5,24). Estamos aqui ante la característica fundamental de la escatología presentista de Juan. La persona creyente no solo recibe una promesa de vida eterna, sino que ya recibe esta vida en este tiempo presente. De ninguna manera se niega que la manifestación plena de esta vida se dará en el futuro, pero esa manifestación será la confirmación de lo que ya se cree ahora. En general, puede afirmarse que la importância que tiene el concepto de vida para el Evangelio de Juan equivale a la importância que tiene el concepto de reino de Dios para los Sinópticos.

Acto seguido parece cambiar el tono. El discurso pasa a considerar la gran contradicción entre la oferta del Enviado de Dios y el rechazo del que es objeto. Ante la muestra incomparable e insuperable del amor de Dios es prácticamente impensable que alguien rechace la oferta delEnviado de Dios. Quién se excluirá a si mismo, quién eliminará conscientemente su propio acceso a la vida? Sin embargo, esa fue la amarga experiência no solo de los primeros (y posteriores) predicadores del evangelio, sino ya de Jesus mismo. A todos les causo profundo desconcierto el hecho desagradable de que tantas personas despreciaban la oferta de salvación. No solo el Evangelio de Juan, sino también los Sinópticos contienen numerosos indícios de la elaboración teológica de esta frustración.

El texto combina esta extrañeza con otra cuestión por cierto muy inquietante: Quién ejecuta la condenación? Será Dios? Pero, cómo ese Dios, que por amor al mundo entrega a su propio Hijo, podría dictaminar la muerte eterna de alguien, su destrucción, su tormento o como siempre uno lo quiera expresar? Juan produce una salida que a primera vista suena elegante, pero que en última instancia nos confronta con toda la seriedad de nuestra responsabilidad personal. La perdición es una autocondena. Es autoexclusión y autoseparación del amor de Dios. Estamos ante una de las más interesantes definiciones del juicio. La persona que no cree en Jesucristo se cierra alamor de Dios, manifestado en la venida de su Hijo. De esta manera, se condena a si misma a permanecer en la perdición. Prosiguiendo con la definición, Juan establece que la condena se vincula con un mayor amor a las tinieblas que a la luz.

También en esta referencia al juicio vibra la escatología presentista de Juan. El juicio, que según la comprensión apocalíptica tendrá lugar al final de los tiempos como conclusión del eón presente, ya tiene lugar ahora, precisamente sobre todas aquellas personas que se cierran a la oferta del Enviado de Dios. El juicio corresponde a la división que se origina a partir de a confronlación con el Salvador.

Haremos bien en aceptar que ambas comprensiones del juicio se complementan en el Nuevo Testamento. Pablo y los Sinópticos subrayan que el Hijo Del hombre realizará el juicio en el momento de su parusía al final de los tiempos; Juan ensena que el juicio ya camina: se realiza ahora con la no aceptación de Jesucristo.

Los vs. 19-21 profundizan la cuestión de a condenación, empleando la imagen de la luz (cuya contraparte es, por supuesto, la oscuridad). El evangelista retoma el concepto altamente teológico de la luz, presentado ya en el prólogo del Evangelio. Este simbolismo de la luz vuelve a aparecer en varias partes más del Evangelio, siempre referido a la acción reveladora y salvadora de Jesucristo. Con esta exposición, el texto abandona lentamente la escena del diálogo de Jesus con Nicodemo, sin salirse del marco general de la temática.

3. Breve reflexión teológica y hermenêutica

Sobre el trasfondo de la oferta de la vida eterna, se puede reflexionar no solo sobre su aceptación, sino también sobre su rechazo.

Una experiência amarga de toda comunidad cristiana y especialmente de las personas más convencidas de su fé y comprometidas con la misión de la Iglesia consiste en darse cuenta que no toda la gente — ni muchos menos — acepta el mensaje deli evangelio. Surge una pregunta inquietante y de a ratos angustiosa y estremecedora: Por qué hay tantos que no aceptan la oferta de la salvación? Unos cuantos textos bíblicos evidencian que esa fue también la preocupación de los primeros proclamadores y proclamadoras del mensaje cristiano e incluso de Jesus mismo. La preocupación ya surge en tiempos del Antiguo Testamento (Job 24,13: Hay algunos que odian la luz, y en todos sus caminos se apartan de ella), y con seguridad seguirá inquietando a todas las generaciones de fieles. El texto de Juan quiere ofrecer su respuesta a esta inquietud: ciertas personas no aceptan el evangelio, porque aman más la oscuridad; y esto significa que se aman más a si mismas que la luz. No quieren vivir de esa fuente, sino de lo que son y tienen en su propio interior. Amar más Ias tinieblas que la luz, detestar Ia luz, no venir a la luz son sinónimos del rechazo de la revelación que trae el Enviado de Dios.

Ahora bien, quienes practican el mal, tienen suficientes motivos para temei e incluso odiar la luz. Primero, porque una confrontación con Jesus revelaria el verdadero carácter de sus obras; segundo, porque la aceptación de la luz, o sea, el establecimiento de una relación de fé con Jesus, implica la exigência de mi cambio radical de toda su existência.

En un momento de saludable pluralismo, pero también de una relativización de todos los valores y del cuestionamiento de muchas cosas queridas, hay que tener coraje para afirmar la exclusividad de la obra salvífica de Dios en Jesucristo. Queda claro que hoy necesitamos una gran apertura a otras expresiones religiosas y posturas filosóficas; pero esto no puede significar un ablandamiento del testimonio bíblico que afirma que la obra salvífica de Cristo es única, y que no admite comparación ni cuestionamiento. Al mismo tiempo, la seriedad con la que Juan habla del juicio, nos confronta con el valor o antivalor de nuestro testimonio. En última instancia, ese testimonio será el médio con el cual podemos invitar o desagradar a las personas que nos rodean.

Relacionar la práctica de la verdad, es decir, la ética, con la relación de fé con Jesus, no significa minimizar la importância fundamental de la ética; sino que permite afirmar todo su valor y su seriedad más allá de nuestra buena voluntad o de los momentos eufóricos de nuestra vida. Significa consolidar la ética desde Dios, pues, parafraseando el texto, podemos decir que solo a partir de la relación con Jesus, nuestras obras son hechas en Dios.

4. Rumbo a la predicación — reflexiones homiléticas

a) Quiénes son los/las oyentes, cuál es su situación cotidiana, cuál es su situación en la ocasión para la cual preparo la predicación?

b) Qué aporta el texto a la situación de mis oyentes? Cuál es el aspecto que elijo para esta predicación? Trato de formular en una frase lo que quiero decir, y de esta manera construyo una espina dorsal sobre la que se montará el cuerpo del sermón. Es importante que opte por una sola idea central, y no haga una ensaiada de temitas. Resumo el texto: El milagro de la venida del Enviado de Dios posibilita el nuevo nacimiento como iniciación a la vida eterna. El evangelista quiere llevarnos a la fé y a la confesión en Jesucristo, pues solo así podemos obtener el don de la vida eterna.

c) Elaboro la estructura de la predicación. Cuáles son los pasos que voy a dar?

d) Busco algunas herramientas homiléticas: explicaciones, efectos, cantos, poesias, materiales, ilustraciones. Una lectura adicional podría ser Efesios 5,8-14.

e) Fijo la intención de la predicación. Qué quiero lograr, a qué apelo, a donde quiero llegar? Tendré bastante claridad para elaborar el sermón cuando pueda definir en pocas frases su objetivo en base a este texto. Puedo decir, por ejemplo: Quiero que la congregación sepa... pueda... sea sensibilizada en relación a... tenga ganas de.

Un breve modelo de esquema podría ser el siguiente:

1) La fé en Jesus implica vida eterna, vida con Dios, vida en el amor. La novedad, la vida nueva y eterna, nos llega gratuitamente de parte de Dios. Con la venida de Jesus, Dios ofrece un nuevo comienzo para sus criaturas y su creación. Esto es motivo de profunda alegria. Esta alegria merece celebrarse en esta época de preparación para la Semana Santa. El significado del nombre del 4° Domingo de Cuaresma, Laetare, es ése: Alégrense!

2) Confrontarse libre y voluntariamente con Jesus revela el verdadero carácter de nuestras obras. Solo Jesus puede iluminar la orientación básica de nuestra vida. Dejémonos invitar a colocar nuestra vida bajo la luz de Jesus.

3) La aceptación libre y voluntária de la luz, la relación de fé con Jesus, implica una transformación radical de nuestra existência. Esta transformación no se debe simplemente a la pregunta qué debo hacer, sino a una pregunta mucho más profunda: dónde debo ubicarme, donde debo estar parado/a para hacer lo correcto? Juan responde que la práctica de la verdad se deriva de la aceptación de la luz, es decir, de la relación con Jesucristo.

Bibliografia

BRUNKEN, Werner. Meditação sobre João 3.14-21. In KILPP, Nelson, STRECK, Edson E. (Coords.). Proclamar Libertação. São Leopoldo : Sinodal, 1993. vol. XIX, p. 95-101. DODD, C. H. Interpretación del quarto Evangelio. Madrid : Cristiandad, 1978.
SCHNEIDER, Johannes. Das Evangelium nach Johannes. Aus dem Nachlass herausgegeben unter der Leitung von Erich Fascher. Berlin : Evangelische Verlagsanstalt, 1978. (Theologischer Hand-kommentar zum Neuen Testament, Sonderband, 2).
SCHULZ, Siegfried. Das Evangelium nach Johannes. Göttingen : Vandenhoeck & Ruprecht, 1972. (Das Neue Testament Deutsch, 4).

Proclamar Libertação 25
Editora Sinodal e Escola Superior de Teologia
 


Autor(a): René Krüger
Âmbito: IECLB
Natureza do Domingo: Quaresma
Perfil do Domingo: 4º Domingo na Quaresma
Testamento: Novo / Livro: João / Capitulo: 3 / Versículo Inicial: 14 / Versículo Final: 21
Título da publicação: Proclamar Libertação / Editora: Editora Sinodal / Ano: 1999 / Volume: 25
Natureza do Texto: Pregação/meditação
Perfil do Texto: Auxílio homilético
ID: 12798
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