Marcos 10.17-31

Auxílio Homilético

11/10/2009

Prédica: MARCOS 10.17-31
Leituras: AMÓS 5.6-7,10-15; HEBREUS 4.12-16
Autor: René Krüger
Data Litúrgica: 19º Domingo após Pentecostes
Data da Pregação: 11/10/2009
Proclamar Libertação – Volume: XXXIII

1. Introducción

Marcos 10.17-30 es la historia de un rico que quiere saber qué tiene que hacer para heredar la vida eterna, pero que no opta por el seguimiento a Jesús porque se halla apegado a sus muchas riquezas. Jesús aprovecha la ocasión para pronunciar una durísima evaluación de las posibilidades de salvación de los ricos, ante la cual los discípulos se espantan, y Pedro habla de la decisión que ellos estaban realizando. Jesús los confirma en ese camino de opción por él y el evangelio, y les promete la recompensa temporal y eterna.

Es interesante que Marcos haya colocado este texto luego de la pregunta sobre a quién pertenece el Reino de Dios, indicando que de los que son como los niños; y a continuación viene inmediatamente el tercer anuncio de la pasión y la resurrección. Con ello el evangelista da a entender que el desprendimiento de las riquezas es difícil e ingrato; pero que es parte del camino a la gloria que pasa por la cruz. Dicho sea de paso: resulta totalmente inexplicable cómo se pudo instalar el título anuncios de la pasión para estas unidades de texto, pasando por alto la referencia a la resurrección. Ello sólo podría deberse a una perspectiva torcida que incluye la pasión en el plano de lo histórico, pero prefiere no “mezclar” la resurrección con este plano. Por cierto, ello no sólo es miopía exegética basada en una precomprensión que no tiene nada que ver con el espíritu del texto bíblico, sino con supuestos filosóficos; y en segundo lugar es una violación de los datos de los textos.

En nuestra América Latina de hoy, marcada ya no sólo por las cicatrices de la conquista y la historia colonial pasada, sino también por las sangrantes heridas humanas y sociales de la aplicación del neoliberalismo globalizado, este texto es de esencial importancia para la misión de la iglesia, que debe asumir la perspectiva de las víctimas y de los miembros personas débiles del cuerpo social, y anunciarles que Dios no quiere este estado de cosas. Otro mundo es posible; y Jesús nos invita a un seguimiento que incluye el No a las riquezas y al apego a las mismas.

El texto de Amós 5.6-7.10-10 muestra la intensa pasión del profeta por la justicia. Denuncia con vehemencia la opresión del pobre, la injusticia, la corrupción; y llama a buscar lo bueno, definido en términos de justicia y cumplimiento de la voluntad de Dios.

Por su parte, el texto de Hebreos 4.12-16 remarca la fuerza de la palabra de Dios, que nos desnuda hasta llegar a lo más íntimo de la existencia – como lo hace Jesús con el rico en Marcos 10. Al mismo tiempo, Hebreos nos invita a confiar plenamente en el perdón y la gracia transformadora de Jesucristo, que nos capacita para el seguimiento.

2. Exégesis

La unidad Marcos 10.17-31, cuya primera parte es más conocida por su versión mateana titulada “el joven rico”, es una historia de seguimiento – seguimiento frustrado primero, confirmado después. Contiene una reflexión fundamental de Jesús sobre la dimensión económica del seguimiento. Desarrolla la temática de la renuncia a los bienes y a “lo propio o suyo” dentro del tema amplio de la pertenencia al reino.

El texto no debe cortarse en dos mitades, pues forma un todo indivisible que confronta dos actitudes frente al llamado de Jesús a seguirlo. En el centro de la estructura simétrica que forma el texto se halla la dificultad que tienen los ricos para ingresar al reino. Esta dificultad es ilustrada mediante el dicho grotesco del camello y el ojo de la aguja.

El sujeto que viene apurado a preguntar por la correcta praxis salvífica no es presentado como joven (como luego en Mateo) ni como jefe, magistrado (como en Lucas). Es uno más de entre la gente; pero el v. 22 revela que tenía muchas posesiones. Es decir, era un rico. Este sujeto se dirige a Jesús porque estima que éste posee un conocimiento especial sobre el camino a la vida eterna. La primera reacción de Jesús se enmarca en el más estricto monoteísmo de Israel. Ahora bien, este monoteísmo teológico se vincula inseparablemente con la dimensión ética, tal como se desprende de la respuesta completa de Jesús, que pasa de inmediato a los mandamientos. Cabe destacar lo interesante que es la pedagogía de Jesús de hacer recordar algo que el hombre ya sabía. Muy importante es la introducción de la curiosa formulación No defraudes, que no se encuentra en el Decálogo.

La respuesta del magistrado es polivalente. Suena un poco a expresión de la frustración de alguien que quería saber algo muy especial, pero también como manifestación de un sujeto con mentalidad de perfeccionismo legalista. En este caso, no se trataba de una actitud orgullosa o pretensión exagerada, sino la confesión de un hombre que trataba de ser un israelita verdadero y cumplidor. Era opinión rabínica muy difundida creer que era posible cumplir todos los mandamientos, siempre y cuando el sujeto ponía buena voluntad y esfuerzo propio.

Jesús acepta esa confesión de quien cree haber cumplido todo, pero de inmediato propone un programa adicional: convertirse en discípulo. El relato completo indicará que el trasfondo de esta invitación queda conformado por la irrupción del reino de Dios. Esto es mucho más importante que alguna insuficiencia en el cumplimiento de los mandamientos. El hacerse discípulo inicia con dos acciones complementarias: renuncia a los bienes + entrega a los pobres.

La colocación del seguimiento después de la venta de los bienes y su entrega convierte ese seguimiento en el pro grama principal; pero el desprendimiento es inseparable del seguimiento.

Hay una curiosa referencia a una especie de “intercambio”: entregar los bienes y obtener un tesoro en el cielo. Esto será material para la reflexión homilética. Por de pronto puede decirse que siendo los pobres quienes se benefician por la entrega y haciéndose así el seguidor un tesoro en el cielo (lo cual equivale a decir “junto a Dios”), el texto indica que hay una conjunción de Dios con los pobres. Cuando los pobres reciben algo, Dios concede otro objeto al donante.

Marcos 10.21 indica que la venta de las posesiones, es decir, la renuncia activa y definitiva a la riqueza, persigue como meta activa la satisfacción de las necesidades de los pobres. Para Jesús, la pobreza no es ningún ideal de tipo ascético, monástico, idealista o lo que siempre fuere. La pobreza es una situación dolorosa y trágica que debe ser superada. El ideal de la praxis del discipulado cristiano consiste en la colaboración de la superación del estado de necesidad de las personas carenciadas; y esto es lo que Jesús le propone a este rico.

El mandato de Marcos 10.21 contiene una inversión importante. Para ciertos grupos sociales de aquella época, la riqueza y el bienestar eran señales visibles de la bendición de Dios y manifestaciones de su favor. Jesús invierte totalmente esta ideología que justificaba teológicamente a los ricos, indicando que la verdadera bendición, expresada aquí con el rico símbolo del tesoro en el cielo, consiste en renunciar para satisfacer las necesidades de los pobres, y seguir a Jesús.

El segundo programa propuesto al hombre indica que la respuesta más profunda a la pregunta acerca de la vida eterna no consiste meramente en una indicación sobre un tesoro celestial que se obtiene mediante la realización del abandono de las posesiones. La última respuesta consiste en el ofrecimiento de la praxis del seguimiento concreto. Ahora bien, en el caso de este rico, el discipulado implica la venta de las posesiones en beneficio de los pobres, y luego un largo proceso de seguimiento de Jesús. Aquí se cierra un círculo: la búsqueda de la vida eterna lleva a la práctica de los mandamientos; la voluntad de Dios, expresada ya en los mandamientos, se manifiesta definitivamente en la persona de Jesús; y lo intencionado por Dios puede realizarse plenamente en el seguimiento de su enviado.

Sin embargo, el hombre se niega a asumir la propuesta, debido a su apego a sus muchos bienes. Por eso se habla de una historia de seguimiento frustrado.

En los vs. 23-25 Jesús hace una reiterada reflexión sobre esta situación. Introduce una valoración negativa de la riqueza, y su formulación incluye una importante sutileza. El v. 22 había hablado de muchas posesiones; Jesús indica que la dificultad para el seguimiento no se limita solamente a los muy ricos, sino que es más generalizada: se aplica a todos los que poseen dinero, propiedades, posesiones. Los discípulos de Jesús, sin ser ricos, poseían algo de todas esas cosas. Ahora bien, desde la óptica de los pobres no hay mucha diferencia – acaso ninguna – entre tener posesiones y tener muchas posesiones. La imposibilidad es ilustrada mediante la grotesca imagen del camello, el mayor animal conocido, que pasa por el ojo de una aguja, el menor agujero imaginable. Todo ello es preparación del inesperado vuelco de lo imposible a lo posible en el v. 27, que expresa la postura radicalmente teocéntrica que caracteriza a Jesús.

Esa última afirmación reclama una muestra práctica; o por lo menos un anticipo. En efecto, Pedro, empleando el plural como portavoz de los discípulos, le recuerda a Jesús su cumplimiento del mandato de dejar todo, acción que Jesús aprueba plenamente.
El texto vincula así el ser discípulo, seguir a Jesús, entrar al reino de Dios, y salvarse. La renuncia y entrega a los pobres es funcional y a la vez requisito de todo ello. La vinculación indica que el discipulado integra la vida eterna. Vida eterna se “obtiene” siguiendo a Jesús.

3. Meditación

El impacto del sistema neoliberal globalizado tuvo y tiene muchas consecuencias sobre la vida de las personas y del cuerpo social entero. Entre otras cosas, también a colocado en la conciencia de mucha gente la importancia de la economía. Los manejos económicos juegan un rol fundamental que decide sobre la vida y la muerte de las personas.

Esto también ha llevado a ver ciertos textos bíblicos con nuevos ojos. Debajo de siglos y milenios de lectura espiritualizante, individualista y desencarnada, esos textos vuelven a brillar en su fulgor original; y con asombro se nota cuántas referencias a la economía hay en las Sagradas Escrituras. Mejor dicho, no son sólo referencias: hay una gran propuesta de vida alternativa, totalmente coherente, basada en los valores del Reino de Dios y no en los del mercado, la explotación, la especulación financiera, el enriquecimiento de unos pocos y el empobrecimiento de la enorme mayoría.

Marcos 10.17-31 es uno de esos textos “económicos” tan sorprendentes. Indica con total claridad el costo económico del discipulado. Aquel hombre poseía prácticamente dos cosas fundamentales que anhela mucha gente: muchos bienes y una buena conciencia. Era amable, se esforzaba, y sin duda tenía buena reputación moral. Igualmente sentía que algo le faltaba. Formuló su búsqueda como querer saber qué hacer para heredar vida eterna. Pero esta pregunta aún no lo convierte en interesado en el seguimiento específico de Jesús, pues su preocupación era una de las más genuinas y comunes de la tradición religiosa de su pueblo. En cambio, el seguimiento es algo propuesto por Jesús.

Cuando Jesús lo invitó al seguimiento, que incluía el desprendimiento de sus bienes, la entrega a los pobres y el asumir la cruz, el hombre retrocedió. Quería todo, pero no estaba dispuesto a largar algo – sus riquezas– para lograr todo lo demás. Como aquel mono de la anécdota que no pudo librarse de la trampa porque no quiso soltar la fruta que tenía en la mano metida en la trampa.

Jesús prefirió perder a un posible discípulo que rebajar las exigencias para este hombre.

En este proceso de vocación, Jesús introduce un intercambio por cierto algo curioso: “bienes por tesoro celestial”. Pero esto no es una operación de compra-venta, como si Dios fuese un mercader, cambista o bancario, que negocia con limosnas y bienes eternos. Tampoco tiene que ver con una supuesta “justificación por las obras”, porque lo que Jesús propone está fuera de todo cálculo. Por su parte, las palabras finales de Jesús a los discípulos sobre la recompensa temporal y eterna no tienen nada que ver con una “teología de la prosperidad”, ese engendro horrible que no es otra cosa que una caricatura de la verdadera teología; porque quienes predican semejante deformación del evangelio no llaman al seguimiento, al desprendimiento, a la entrega total al evangelio y a los pobres; sino a donar para la institución y más exactamente para ellos mismos, los señores pseudopastores que negocian con las necesidades y la buena fe de la gente, obteniendo ricas ganancias para sus empresas religiosas. Ese comercio con flores, cintas, piedras, varas, mantos, aceite y otros artículos no es otra cosa que un rotundo engaño; es venta de amuletos, magia y como tal, una brutal herejía sobre la que pesa la condenación de Dios.

La renuncia a la riqueza no implica la entrega de los bienes a la iglesia, como lo exigen ciertos comerciantes de materia religiosa que prometen grandes beneficios espirituales y sobre todo materiales a cambio de suculentas donaciones a la empresa religiosa. No es tampoco el abandono de la vida “material” para dedicarse a la pura contemplación, como si fuéramos ermitaños del siglo quinto. Menos aún es el retiro del mundo, como en ciertas propuestas helenísticas de la antigüedad, asumidas por gente que estaba harta de la vida urbana y que buscaba la quietud del campo. Al contrario: es participación crítica y activa en la sociedad, en el mundo; pero de manera contracultural, profética, transformadora y alternativa. Jesús no arrancó a sus seguidores y seguidoras de la sociedad para encerrarlos en algún paraje apacible con pasto verde y hermosas floras a orillas del Lago de Genesaret, ni los metió en alguna cueva en las montañas del desierto. Los mandó a evangelizar al mundo entero; a meterse en los problemas de la gente y de la sociedad; a transformar vidas, situaciones y estructuras.

El evangelio es oferta de vida nueva, perdón de los pecados, seguimiento de Jesucristo que incluye la cruz para llegar a la resurrección. No es promesa de riqueza ni solución para todos los males. Es solidaridad, es asumir la perspectiva de las víctimas y los miembros más débiles de la sociedad, es voz profética, es entrega a Dios y al prójimo, es servicio.

Jesús le propone al hombre convertirse en seguidor suyo. Esto evidencia que la vida eterna se realiza en el seguimiento de Jesús. Queda claro que el llamado, la vocación, la invitación provienen de Jesús; y también queda claro que la respuesta concreta, la materialización del discipulado, debe venir indefectiblemente de la persona llamada. No se discute la primacía de la vocación; pero ella no garantiza una salvación automática, pues el sujeto invitado debe decidirse y dar su respuesta personal. No es suficiente mostrar una moral intachable, ni pertenecer por herencia genética y religiosa a la institución del pueblo de Dios, sea abrahamítico, luterano, católico, presbiteriano, pentecostal o lo que fuere. Hay una dimensión indiscutible de la responsabilidad propia de cada persona en el seguimiento de Jesucristo, hecho que en muchas Iglesias históricas frecuentemente hemos olvidado. El relato de la vocación frustrada del rico demuestra una vez más esa dimensión de la decisión propia. Por su pasado, el hombre pertenecía nominalmente al pueblo de Dios, e incluso se movía dentro de los parámetros válidos de la religión oficial de su pueblo, cumpliendo con los mandamientos. Pero él mismo sabía que eso no alcanzaba. Estaba en búsqueda. De repente tenía la oportunidad de heredar la vida eterna, convirtiéndose en seguidor decidido y activo de Jesucristo, pero ahí entró en juego un obstáculo fundamental: su riqueza.

4. Imágenes para la predicación

En cuanto a las imágenes con las que se podría elaborar la estructura del sermón, es posible pensar en las siguientes:

– La supuesta seguridad religiosa por pertenecer a una determinada tradición.

¿Nos sentimos contentos y contentas? ¿O nos falta algo? ¿Qué nos podría faltar?

– La sociedad ya no es la “de antes”, con su ordenamiento, su funcionamiento, sus relaciones de producción de bienes y servicios y de distribución. El sistema neoliberal globalizado ha ensanchado los abismos entre ricos y pobres, ha destruido buena parte de la clase media, ha anulado la solidaridad tradicional de muchos sectores sociales (por ejemplo, entre agricultores pequeños) y ha creado una fuerte lucha de competencia entre todos. ¿Es eso lo que queremos? ¿Es eso lo que quiere Dios?

– ¿Cuál es nuestro rol como personas cristianas, como comunidad y como Iglesia en esta sociedad fragmentada, sin ideales sólidos y sin orientación? ¿Simplemente participar, buscando un lugar bajo el sol; o analizar, levantar la voz crítica desde las victimas y desde el Evangelio, y vivir alternativas?

– Lo que entendemos bajo vida eterna, ¿no tiene algo que ver con todo esto? La resurrección que creemos y esperamos, ¿no empieza a proyectar su luz sobre nuestras vidas en este mundo, mostrando dónde están las sombras y por dónde va el camino?

– ¿Cuáles son las ataduras que nos vinculan a lo que anda mal en la vida y en la sociedad, qué tenemos que dejar atrás para ser seguidores y seguidoras de Jesucristo, qué implica tomar la cruz? Esto no significa dejar de sufrir, pero sí significa colaborar para que otras personas no tengan que sufrir más. Significa crear redes de acompañamiento, comprensión, solidaridad, renuncia de unos y satisfacción de las necesidades de otros. Significa crear comunidad solidaria. La iglesia cristiana tiene una posibilidad extraordinaria de traer luz a este mundo en estos momentos históricos, en los que los sistemas socioeconómicos y políticos sólo evidencian sus fallas. ¿Nos interesa asumir ese desafio?

5. Subsidios litúrgicos

Nota: La siguiente letanía pertenece al Pastor Lisandro Orlov, de la Iglesia Evangélica Luterana Unida; y fue publicada en: René KRÜGER (Editor), Para que puedan resistir… Las iglesias luteranas latinoamericanas frente a la globalización neoliberal y la deuda externa, Buenos Aires, Instituto Universitario ISEDET – Federación Luterana Mundial, 2004, ISBN 987-43-8467-0, p. 285-287.

LETANÍA

Lisandro Orlov

Liturgo: Dios Creador, que te revelas en la historia como aquel que acompaña a todos los pueblos y que opta por pobres, excluidos y humillados: concédenos la visión de asumir tu proyecto como nuestra misión y el sentido de nuestra vida como personas y como comunidad. Concédenos optar claramente, a imagen y semejanza tuya, para colocarnos junto a todos y todas aquellos que son víctimas de un sistema que no tiene en cuenta ni tu creación ni al ser humano.

Respuesta: Señor, ayúdanos a estar allí.

Liturgo: Dios Sembrador, toda la creación nos habla de tu opción por la vida; los granos de trigo nos revelan el énfasis tuyo puesto en los frutos de la esperanza y la justicia, nos hablan del encuentro de la justicia y la misericordia. Es por ello que te invocamos para que nuestra misión sea un anuncio de tu voluntad que no quiere la enfermedad ni la exclusión, que no acepta la corrupción ni la explotación de los débiles, sino que quieres restaurar cada día la bondad de origen de tu creación.

Respuesta: Señor, ayúdanos a estar allí.

Liturgo: Jesucristo, Señor de la vida y de la historia, reconocemos delante de ti que somos parte del pueblo que sufre las decisiones hechas por los ricos y poderosos, que es un poder que trae enfermedad y sufrimiento Ésta es la razón por la cual acudimos a ti porque en tu acción y en tu mensaje encontramos una forma distinta de ejercer el poder, y te pedimos que nos hagas parte de tu proyecto que cura y que sana injusticias y exclusiones.

Respuesta: Señor, ayúdanos a estar allí.

Liturgo: Jesucristo, tú eres el Dios en medio de los pueblos, el Señor de la vida; te alabamos porque nos has revelado el plan siempre renovado de Dios, de la permanente opción por la vida y a favor de todos los débiles y de los pobres, porque ellos han sido despojados de todo poder. Es por ello que te pedimos que nos hagas testigos de aquel poder que está al servicio de las necesidades de todos y todas, para dar vida, ayuda, alegría y amor.

Respuesta: Señor, ayúdanos a estar allí.

Liturgo: Jesucristo, tú que eres el Dios con nosotros, ayúdanos a levantar nuestros ojos para comprender el sentido de tu vida; vida de compromiso con los desplazados, los excluidos, los marginados. Compromiso que te lleva a enfrentar los poderes establecidos. Concédenos que tu ejemplo modele nuestro pensamiento y nuestra acción, aún hasta ofrendar nuestras vidas y todo lo que es nuestro para la salud del mundo.

Respuesta: Señor, ayúdanos a estar allí.

Liturgo: Espíritu Santo, fortaleza de los desprotegidos, ven en nuestra ayuda porque escuchando el llamado del Evangelio queremos anunciar que el sufrimiento no tiene nada que ver con la voluntad de Dios. Concédenos la valentía de reconocer y confesar que el sufrimiento es responsabilidad del género humano; que el sufrimiento es consecuencia del pecado personal y social. Ayúdanos a construir una realidad donde no haya violencia, corrupción ni explotación de los débiles.

Respuesta: Señor, ayúdanos a estar allí.

Liturgo: Espíritu Santo, iluminador de aquellos y aquellas que caminamos entre tinieblas: ayúdanos a descubrir el poder transformador del Reino de Dios en el Evangelio y a tener la fortaleza de comprender que la buena noticia sacude y desafía todo orden impuesto injustamente. Que esa conciencia nos lleve a proclamar esperanza sabiendo que un mundo distinto es posible, y no nos dejes caer en la tentación de elegir el camino más fácil.

Respuesta: Señor, ayúdanos a estar allí.

Liturgo: Espíritu Santo, sabiduría de los locos y locas del Evangelio, siembra en nosotros el hambre de sanar al mundo y a la iglesia. Concédenos la fuerza de restaurar una creación quebrada por la injusticia y la opresión. Concédenos la sabiduría de recuperar para la iglesia y para tu pueblo la conciencia de un Evangelio que es capaz de sacudir y transformar este desorden de los poderosos y construir el orden de aquellos que en su pobreza comparten el sueño evangélico de otro cielo y otra tierra nueva y posible.

Respuesta: Señor, ayúdanos a estar allí. Amén.
 


Autor(a): René Krüger
Âmbito: IECLB
Natureza do Domingo: Pentecostes
Perfil do Domingo: 19º Domingo após Pentecostes
Testamento: Novo / Livro: Marcos / Capitulo: 10 / Versículo Inicial: 17 / Versículo Final: 31
Título da publicação: Proclamar Libertação / Editora: Editora Sinodal / Ano: 2008 / Volume: 33
Natureza do Texto: Pregação/meditação
Perfil do Texto: Auxílio homilético
ID: 24563
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